{"id":78,"date":"2009-01-13T17:45:58","date_gmt":"2009-01-13T16:45:58","guid":{"rendered":"http:\/\/beta.asoc-fulbright.es\/?page_id=78"},"modified":"2009-03-09T12:54:34","modified_gmt":"2009-03-09T11:54:34","slug":"encuentro-en-tenerife-2003-comentarios-de-agustin-guimera","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/asoc-fulbright.es\/?page_id=78","title":{"rendered":"Encuentro en Tenerife 2003 &#8211; Comentarios de Agust\u00edn Guimera"},"content":{"rendered":"<div class=\"documentDescription\"><em><strong>Tenerife 2003. Reuni\u00f3n anual de la Asociaci\u00f3n J. W. Fulbright (15-20 Abril 2003) <\/strong><\/em><\/div>\n<div class=\"plain\">\n<p><em>\u201cRecorriendo las diferentes zonas de la vegetaci\u00f3n de Tenerife, vemos que la isla entera puede ser considerada como una selva de laureles, madro\u00f1os y pinos, de la que los hombres han apenas desmontado el linde, y en medio de la cual est\u00e1 contenido un terreno pelado y rocalloso tan impropio para el cultivo&#8230;\u00bb<\/em> (Humboldt, 1799)<\/p>\n<p>\u00a1\u201dJAPANESES\u201d&#8230;..! \u00a1POR AQU\u00cd!<\/p>\n<p>Para sortear con alegr\u00eda los escollos de la vuelta al trabajo madrile\u00f1o, mi mente viaja hoy a las islas de los confines, donde un grupo entusiasta de la Fulbright ha explorado el Tenerife secreto durante cinco d\u00edas.<\/p>\n<p>Aquel marat\u00f3n cultural y gastron\u00f3mico comenz\u00f3 el <strong>martes 15<\/strong> en el aeropuerto de los Rodeos, un pedazo de Santander en el Atl\u00e1ntico por culpa de este invierno extremadamente h\u00famedo. Alojados en el \u201cEd\u00e9n Parque Vacacional\u201d, con resonancias de tercera edad, pudimos disfrutar de su jard\u00edn, un oasis hermoso y tranquilo en medio del bullicio del Puerto de la Cruz. A las cinco de la tarde nos esperaba Juan Jos\u00e9 en su \u201cguagua\u201d de combate \u2013obsequio del Cabildo de Tenerife- para llevarnos hasta Icod, siguiendo una ruta de acantilados, palmerales y plataneras. El Parque del Drago constituy\u00f3 una sorpresa para todos. All\u00ed nos interesamos por la salud de aquel gigante legendario, guiados por Juan Manuel. Los cuatro ni\u00f1os de la expedici\u00f3n (Irene, Oscar, David y Jorge) -\u00a1y los menos ni\u00f1os tambi\u00e9n!- pudieron escudri\u00f1ar el interior de aquel monstruo repleto de m\u00e1quinas, mientras el grupo se adentraba en el jard\u00edn para conocer los distintos ecosistemas isle\u00f1os. Ya Eduardo , el \u201chombre escoba\u201d y \u201cPagador Mayor del Reino\u201d, nos empujaba hacia la plaza y el restaurante \u201cCarmen\u201d donde el ayuntamiento icodense nos agasajaba con una merendola sorpresa, donde degustamos vinos y manjares canarios, acompa\u00f1ados por Jes\u00fas Royo, el Concejal de Cultura.<\/p>\n<p>El <strong>mi\u00e9rcoles 16<\/strong> emprendimos la subida a Las Ca\u00f1adas del Teide en una ma\u00f1ana de sol espl\u00e9ndido. El fantasma de Humboldt, \u201cmi cu\u00f1ado\u201d, nos alentaba con sus impresiones sobre la ruta cl\u00e1sica de ascensi\u00f3n al Pico. En medio de las nieblas matinales, la piscifactor\u00eda de Aguamansa nos permiti\u00f3 contemplar a unas truchas navegando en un agua turbia, originada por la grava de los \u201cbarrenos\u201d en las galer\u00edas de agua. Fue una buena oportunidad para conocer el sistema de heredamientos de aguas en Canarias, muy diferente al de otras partes de Espa\u00f1a. Dejando atr\u00e1s los casta\u00f1os y el fayal-brezal nos sumergimos en el dominio del pino canario. Tras superar el bosque alcanzamos el circo de Las Ca\u00f1adas . Ya las caras de nuestros esforzados visitantes se asemejaban a m\u00e1scaras del teatro kabuki (\u00a1!), embadurnadas con crema de protecci\u00f3n 50. Christiane parec\u00eda una alpinista del Himalaya con su forro polar de rojo intenso, gafas oscuras y botas lustrosas de senderismo.<\/p>\n<p>Nuestros amigos del Observatorio Astrof\u00edsico nos recibieron con caf\u00e9, pasteles y \u201ccruasanes\u201d rellenos, que fueron devorados diligentemente por el personal mientras el subdirector Carlos Mart\u00ednez Roger, un excelente comunicador, ponderaba las maravillas del Instituto y su buque insignia, el Gran Telescopio de Canarias. El paisaje desde la cumbre de Iza\u00f1a quitaba el aliento a cualquiera. Nos parec\u00eda mentira que all\u00e1 abajo, en la costa noroeste de Tenerife, el tiempo fuese tan variable aquella semana. Tras observar el sol en un monitor y visitar un telescopio de rayo l\u00e1ser, de la mano de Alex, nos despedimos con pena de nuestros anfitriones. Nosotros, \u201cpardillos de las estrellas\u201d, hubi\u00e9ramos pagado por quedarnos un tiempo en aquel universo de la ciencia.<\/p>\n<p>Sonia y Luis, gu\u00edas del Parque Nacional del Teide, nos esperaban en el cruce de carreteras. Las plantas de las Ca\u00f1adas iniciaban t\u00edmidamente su floraci\u00f3n y el demonio Guayota \u2013amigo de \u00d3scar- se re\u00eda de nosotros en la oscuridad del Centro de Visitantes del Portillo. Ya hab\u00eda dado comienzo el concurso internacional de fotograf\u00eda viajera entre Mariano y Emilio a ver quien atrapaba m\u00e1s detalles de aquel Jard\u00edn Bot\u00e1nico de retamas y tajinastes. Nuestro compa\u00f1ero catal\u00e1n sal\u00eda con ventaja, merced a su c\u00e1mara digital.<\/p>\n<p>Hicimos una pausa para reponer nuestras fuerzas en el Parador de las Ca\u00f1adas: conejo en salmorejo, papas arrugadas, mojo, vino y queso del pa\u00eds&#8230; \u00a1viva la cabra canaria! Un paseo a continuaci\u00f3n por los Roques de Garc\u00eda era una forma de aligerar la digesti\u00f3n de aquellos productos altamente cal\u00f3ricos. Como todo \u201cguiri\u201d que se precie nos sacamos la foto frente al Roque Cinchado, el de los antiguos billetes de mil pesetas. Los gu\u00edas ya nos empujan al autob\u00fas pues nos espera el tubo volc\u00e1nico de S\u00e1mara, una maravilla geol\u00f3gica recientemente descubierta. La isla de La Palma, con su capa gris, nos saluda en un horizonte de nubes que nos impide ver El Hierro y La Gomera.<\/p>\n<p>En la bajada al Puerto la presi\u00f3n, el sol de las alturas y las emociones volc\u00e1nicas dejaron al grupo en un estado catat\u00f3nico. \u00a1Si les hubiese le\u00eddo un texto m\u00e1s de mi cu\u00f1ado Humboldt me hubieran tirado a un estanque!<\/p>\n<p>El <strong>jueves 17<\/strong> la expedici\u00f3n desembarc\u00f3 en la Villa de La Orotava bajo una llovizna pertinaz. Nos acompa\u00f1aba Mar\u00eda Marrero, del \u00c1rea de Turismo y Paisaje del Cabildo, una chicarrona dicharachera y encantadora. La Casa de los Balcones y aleda\u00f1os fue escenario de la desbandada Fulbright, a la busca y captura de alg\u00fan recuerdo tur\u00edstico. Tras dejar atr\u00e1s balconadas e iglesias de piedra nos recibieron en la casa Z\u00e1rate-C\u00f3logan: un mundo privado de salones y muebles antiguos, decorado con elegancia. Antonia, nuestra magn\u00edfica anfitriona, nos indicaba la habitaci\u00f3n donde su suegra hab\u00eda dado a luz a sus once hijos y Melchor, el coronel retirado, nos narraba su lucha con el ayuntamiento orotavense para que no destruyera el espl\u00e9ndido jard\u00edn de flores, dragos y araucarias.<\/p>\n<p>Pero ten\u00edamos que seguir nuestro camino. Los vi\u00f1edos de San Jos\u00e9, en El Sauzal, nos aguardaban. La comitiva disfrut\u00f3 con los n\u00edsperos y las pitangas en la finca de los Guimer\u00e1, donde se levantan una casona, ermita, granero, lagar y bodega.<\/p>\n<p>En la Casa del Vino, un joya de la arquitectura rural del siglo XVII, Jose Alfonso, su director, nos obsequi\u00f3 con una desgustaci\u00f3n de vinos de Tenerife. Los visitantes se arremolinaron en la tienda \u2013una ermita de artesonado mud\u00e9jar portugu\u00e9s- para comprar caldos de nombre sonoro: Vi\u00f1a Norte, las Cuevas del Rey, Cr\u00e1ter, Humboldt, Bodegas Presas de Ocampo, etc. El hambre ya apretaba y la guagua nos condujo al restaurante \u201cEl Drago\u201d, en Tegueste. El banquete resultante constituy\u00f3 un gran sorpresa para todos: un puchero canario repleto de verduras, legumbres y carnes; y una selecci\u00f3n incre\u00edble de postres.<\/p>\n<p>Salimos virtualmente rodando hacia La Laguna. La tez de Wiltrud, como sacada de un cuadro prerrafaelita, se hab\u00eda transformado en una manzana sonrosada, y los ojos de Rosal\u00eda parec\u00edan no dar cr\u00e9dito a tantos manjares espl\u00e9ndidos. La ceja ir\u00f3nica de Javier hab\u00eda perdido reflejos ante tales sorpresas culinarias. La sonrisa de Juan Antonio ya se asemejaba a la de un oso peluche y a su mujer ya se la hab\u00eda puesto el cuerpo de sevillanas. Guglielmo, nuestro aliado en estos viajes de estudios, no dejaba de admitir su suerte al seguirnos una vez m\u00e1s en nuestros viajes, esta vez a las Islas Afortunadas.<\/p>\n<p>La Laguna era un jolgorio en pleno Jueves Santo. D. Alonso de Nava y Grim\u00f3n nos miraba seriamente en el sal\u00f3n de la Econ\u00f3mica, mientras el cachondeo de Isabel y Maite llegaba a su paroxismo ante la pinta del ilustre marqu\u00e9s, que con mo\u00f1a y chal parec\u00eda un personaje de cualquier novela galdosiana. \u201c\u00a1Dios m\u00edo, Eduardo! Leandro, el director de la sociedad, nos invita a una merienda!\u201d. \u201cNo te preocupes, Agust\u00edn, que para eso tenemos a las fieras\u201d. En efecto, Irene y los otros ni\u00f1os nos sacaron del apuro limpiando las mesas de papas fritas, cacahuetes y sandwiches. Hasta alg\u00fan adulto se anim\u00f3. \u00a1Todo es cuesti\u00f3n de empezar, chaaaacho!\u201d<\/p>\n<p>Los monumentos de plata en las iglesias laguneras brillaban tanto que alg\u00fan osado los confundi\u00f3 con objetos forrados de \u201cpapel Albal\u201d. Los \u201ccapuchinos\u201d o nazarenos se preparaban para la procesi\u00f3n y el barullo inundaba los templos. Era todo muy distinto a mis recuerdos de infancia, con unos altares rodeados de penumbra, donde la plata americana brillaba a la luz de los candelabros, y los murmullos de las oraciones recorr\u00edan las naves. La espiritualidad preconciliar ten\u00eda su magia.<\/p>\n<p>El <strong>viernes 18<\/strong> represent\u00f3 otro reto deportista. La ma\u00f1ana era lluviosa en el Puerto de la Cruz y no sab\u00edamos lo que nos esperaba en el macizo de Anaga. Al llegar al Cristo de La Laguna, tres colaboradores se unieron al grupo: Charo y Malule \u2013mis hermanas- y su amigo Walter.<\/p>\n<p>En la subida a la Cruz del Carmen un servidor, que hab\u00eda amanecido con la fibra po\u00e9tica, les narr\u00f3 la historia de los guanches, los antiguos habitantes de Tenerife, recitando algunos fragmentos de la \u201cCantata del Mencey Loco\u201d, de Los Sabande\u00f1os, una herencia literaria de la Conquista del siglo XV. Tras recoger a Crist\u00f3bal, el director del Parque Rural de Anaga, recorrimos aquellas monta\u00f1as a ciegas, inmersos en la niebla de la ma\u00f1ana, mientras Charo nos hablaba de laurisilva, escolares y dem\u00e1s fauna del Parque. Cuando arribamos al coraz\u00f3n de Anaga el hambre nos torturaba: \u201c\u00a1Agust\u00edn! \u2013exclamaba nuestro presidente- \u00a1Que ya han pasado dos horas desde el desayuno! \u00bfNo habr\u00e1 un caf\u00e9 por aqu\u00ed?\u201d De pronto, como una bruja del Bailadero la furgoneta de Ignacio del Castillo irrumpi\u00f3 en el claro, portando nuestra salvaci\u00f3n. Las puertas del veh\u00edculo se abrieron, una mesa se despleg\u00f3 y , como por arte de magia, empezaron a salir quesos frescos, pan reci\u00e9n hecho y un garraf\u00f3n de vino de Alm\u00e1ciga. La tribu Fulbright se abalanz\u00f3 como posesa. Crist\u00f3bal contribuy\u00f3 a la fiesta con roscos laguneros y todo el mundo recobr\u00f3 el \u00e1nimo. De pronto las madres observaron la desaparici\u00f3n de sus ni\u00f1os y con mirada de gallina clueca interrogaban al jefe de la expedici\u00f3n. \u201cTranquilas, chicas \u2013afirma Agust\u00edn-, est\u00e1n en buenas manos. Walter se los ha llevado de paseo por el bosque.\u201d<\/p>\n<p>Tras el \u00e1gape emprendimos la marcha por un sendero umbroso y h\u00famedo de laurisilva. Jose Manuel no cesaba de preguntar al gu\u00eda sobre esto y aquello y la subida por aquella escalinata de barro iba dejando sus v\u00edctimas: Rosario Ruiz, nuestra granadina esforzada, ya tiraba la toalla y se deten\u00eda a media ascensi\u00f3n. Pilar Candeira, vallisoletana de pro, se asombraba de la humedad ambiental y solicitaba un chubasquero a los organizadores. Los zapatos de Guglielmo, pensados para las tiendas de Il Corso, no daban m\u00e1s de s\u00ed en esta selva subtropical. Pero el sacrificio mereci\u00f3 la pena. Al llegar a la cumbre de Chinobre, Ignacio Tormo tir\u00f3 de la cortina y el paisaje boscoso de Anaga se despleg\u00f3 a nuestros pies. Gil se entusiasmaba con la violeta de Anaga, una planta end\u00e9mica, y Emilio disparaba fotos sin cesar al borde del precipicio.<\/p>\n<p>El almuerzo en el restaurante \u201cXiomara\u201d represent\u00f3 un buen premio: buen vino de Taganana, potaje canario, cherne, papas arrugadas, mojo, queso y gofio. Ya Mariano se regocijaba con la perspectiva de mojar pan en la salsa y algun valiente se anim\u00f3 a a\u00f1adir gofio a la crema de verduras. Confortados con una copa de mistela, obsequio de Ignacio del Castillo, se organiz\u00f3 una tertulia sobre Anaga y su futuro. Pero no pod\u00edamos demorarnos mucho. Ya nos esperaba el tr\u00edptico flamenco de Marcelus Coffermans (Amberes, 1575) en la iglesia de las Nieves, otra sorpresa de esta isla atl\u00e1ntica. Nuestro anfitri\u00f3n Beneharo nos condujo a la casa del cura, la mejor situada del pueblo, enmarcada por dos espl\u00e9ndidos dragos : \u00ab\u00a1qu\u00e9 bien viv\u00edan los curas, Baldomero!\u201d.<\/p>\n<p>Un paseo por la playa del Roque de las Bodegas, retando al oleaje para obtener buenas fotos de la costa y los Roques de Anaga, acab\u00f3 en casa de Rosario, la mujer de Beneharo, saboreando un buen caf\u00e9. La vuelta por la carretera dorsal hacia La Laguna fue acompa\u00f1ada por un tiempo despejado, que permiti\u00f3 observar aquellos caminos suicidas, colgados como nidos de \u00e1guilas en las pendientes: \u201c\u00a1Ay, Eva, prefer\u00eda la niebla de esta ma\u00f1ana! \u00a1Al menos no me daba cuenta del riesgo!\u201d. De pronto se escuch\u00f3 el trino de una paloma rabiche en la guagua. Es Oscar, el copiloto, que quer\u00eda participar en la juerga general. Ya las hermanas Guimer\u00e1 entonaban cantos canarios en el gallinero cuando se adivinaban las torres de La Laguna. La expedici\u00f3n llega finalmente con aspecto \u201cplanchado\u201d al hotel. Pero la fiesta continu\u00f3.<\/p>\n<p>El <strong>sabado 19<\/strong> nos recibi\u00f3 con un sol espl\u00e9ndido, como si la isla quisiera despedirse con un regalo. El grupo Fulbright se adentr\u00f3 en el Hotel Mencey para iniciar una visita por Santa Cruz, que luc\u00eda sus mejores galas con parterres de flores, laureles de Indias y jacarandas de explosivos colores. Tras tomar el consabido \u201cbarraquito\u201d \u2013caf\u00e9 con leche condensada- en la Plaza Weyler, un servidor sigui\u00f3 con sus batallitas de la guerra de Cuba o el ataque de Nelson a la ciudad en 1797. En la sala de las momias del Museo de la Naturaleza y el Hombre nuestro presidente se rindi\u00f3, afirmando que su \u201cdisco duro est\u00e1 lleno\u201d y que conven\u00eda tomar las de Villadiego.<\/p>\n<p>La guagua nos dej\u00f3 en San Andr\u00e9s, donde los m\u00e1s osados tomaron por asalto la playa, acompa\u00f1ados de los chavales, mientras que los m\u00e1s \u201curbanitas\u201d dsifrutaron de una estupenda comida en \u201cEl T\u00fanel\u201d. Tras realizar ataques corsarios en pateras con pedales y formar torres humanas, el grupo de las Teresitas se hab\u00eda camuflado con la masa de \u201cguiris\u201d tradicional. Christiane estaba arrebolada como un tomate por el sol y las madres no dejaban de parlotear en las hamacas, mientras alg\u00fan padre miraba a hurtadillas a las esculturas vivientes de la playa&#8230; \u00a1Chaaaacho, chaaacho!&#8230;. Yo me ech\u00e9 un sue\u00f1ito a la sombra de un \u00e1rbol, mientras las hamburguesas y bocatas de calamares hac\u00edan las delicias de ni\u00f1os y mayores. La tez blancuzca de los expedicionarios hab\u00eda dejado paso a un cierto tono veraniego. Tras realizar las consabidas compras en la ciudad fuimos recibidos en el Casino de Tenerife, donde realizamos la clausura oficial de nuestra reuni\u00f3n en el Sal\u00f3n de Fiestas, ante la mirada atenta de los campesinos y pescadoras inmortalizadas por N\u00e9stor de la Torrre. Pero la visita no terminaba ah\u00ed. Nuestra hada madrina, Mar\u00eda, nos hab\u00eda conseguido entradas para el Casino Taoro, en el Puerto de la Cruz, donde agotamos nuestras \u00faltimas energ\u00edas bailando y husmeando las mesas de juego hasta la madrugada. Mar\u00eda Angeles se marc\u00f3 una rumba con Gonzalo. Emilio luci\u00f3 su sentido del humor con aquella mulata del grupo brasile\u00f1o y Myriam y Agust\u00edn pudieron finalmente bailar una sevillana.<\/p>\n<p>La exploraci\u00f3n de una isla en los confines ha representado un acopio de conocimiento, belleza y amistad que nos acompa\u00f1ar\u00e1 siempre.<\/p>\n<p>Agust\u00edn Guimer\u00e1<\/p>\n<h2>Agradecimientos<\/h2>\n<p>La organizaci\u00f3n de este viaje ha contado con innumerables apoyos. El Cabildo de Tenerife, y su presidente Ricardo Melchior, a trav\u00e9s de su gabinete de presidencia \u2013Juan Tienza, Manuel Mart\u00ednez-Fresno y Mari\u00e1n Mart\u00edn-, nos ha brindado el transporte en \u201cguagua\u201d durante toda la estancia, as\u00ed como la maravillosa compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda Marrero, de la Consejer\u00eda de Turismo y Paisaje, junto a obsequios de libros y recuerdos de la isla. Asimismo nos ha facilitado la visita al Parque del Drago de Icod y al Museo de la Naturaleza y el Hombre, a trav\u00e9s de Fidencia Iglesias, presidenta del Organismo Aut\u00f3nomo de Museos del Cabildo, con la ayuda del bi\u00f3logo L\u00e1zaro S\u00e1nchez Pinto y Raquel Reyes. El Ayuntamiento de Icod, representado por su Alcalde Juan Jos\u00e9 Dorta \u00c1lvarez y el Consejal Jose Miguel Mart\u00edn Fern\u00e1ndez-Gonz\u00e1lez, fueron nuestros anfitriones en nuestra descubierta de aquella localidad vitivin\u00edcola.<\/p>\n<p>El personal del Observatorio Astrof\u00edsico de Canarias nos organiz\u00f3 una visita a sus instalaciones en Iza\u00f1a: el subdirector Carlos Mart\u00ednez Roger y el jefe de gabinete de direcci\u00f3n, Luis Mart\u00ednez S\u00e1ez. Alli repusimos nuestras fuerzas con un pantagru\u00e9lico desayuno en el techo de la isla. El Parque Nacional de Las Ca\u00f1adas del Teide nos fue mostrado por gu\u00edas estupendos, gracias a la buena acogida de su director Miguel Durb\u00e1n y de Juan Carlos Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>Melchor Z\u00e1rate y C\u00f3logan, en compa\u00f1\u00eda de su esposa Antonia Lugo, nos mostr\u00f3 su antigua casa y jard\u00edn familiar, lo que constituy\u00f3 una gran sorpresa para los componentes del grupo Fulbright. La Casa del Vino, en El Sauzal, perteneciente al Cabildo de Tenerife, nos abri\u00f3 sus puertas, donde pudimos catar vinos isle\u00f1os, debido a la hospitalidad de su director Jose Alfonso Gonz\u00e1lez. La Real Sociedad Econ\u00f3mica de Amigos del Pa\u00eds de Tenerife nos ense\u00f1\u00f3 su sede, sita en la hist\u00f3rica ciudad de La Laguna, adem\u00e1s de ofrecernos una merienda inesperada y excelente (Esto va pareciendo m\u00e1s un viaje gastron\u00f3mico que otra cosa).<\/p>\n<p>El director del Parque Rural de Anaga, Crist\u00f3bal Rodr\u00edguez Pi\u00f1ero, nos introdujo en los secretos de aquel rinc\u00f3n isle\u00f1o \u00fanico e Ignacio del Castillo nos convid\u00f3 a un buen queso y vino de la zona en medio de la laurisilva, descubri\u00e9ndonos tambi\u00e9n un buen restaurante t\u00edpico. En aquellas monta\u00f1as brav\u00edas pudimos comprobar una vez m\u00e1s la habilidad de nuestro ch\u00f3fer Juan Jos\u00e9.<\/p>\n<p>Finalmente, en el Casino de Tenerife su presidente Domingo Febles Padr\u00f3n y su secretario Antonio Salgado P\u00e9rez, nos ense\u00f1aron el patrimonio art\u00edstico-hist\u00f3rico de esta centenaria entidad, en donde realizamos una tertulia de despedida.<\/p>\n<p>Para todos ellos vaya nuestra m\u00e1s profunda gratitud. Gracias a su hospitalidad, el recuerdo de nuestra visita a Tenerife ser\u00e1 imborrable.<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tenerife 2003. Reuni\u00f3n anual de la Asociaci\u00f3n J. W. 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