Tertulia Fulbright: El Islam y el islamismo: su incidencia en el nuevo terrorismo y en el rediseño de la arquitectura de seguridad mundial

D. Gustavo Arístegui y San Román,
Diputado a Cortes por Guipúzcoa
martes 6 de noviembre de 2001
Resumen por Amparo Balaguer

El sistema de Bin Laden se parece mucho a una multinacional, como la Coca-Cola, con dos tipos de redes: una, sus propios grupos filiales — Al Qaeda — y otra, personas que se van sumando. Una especie de club, invitando a lo peor del mundo a participar”, afirmó Gustavo Arístegui. “Saben lo que hacen”.

En una guerra que calificó de “asimétrica”, Arístegui apuntó al “tablero de ajedrez de la inestabilidad” como un elemento clave. “En esta guerra, no puedes ganarle. Desestabiliza gobiernos y regiones aliadas de Occidente cuyas alternativas son mucho peores que las actuales”.

Para este diputado y diplomático se trata de un planteamiento geopolítico y geoestratégico “que sobrepasa en mucho las capacidades de un individuo como Bin Laden”. Según él forma parte de una tendencia internacional, con unas características peculiares que se asientan sobre cuatro pilares básicos: el internacionalismo y su Movimiento Afgano; las Escuelas de Unificación del Islam; el odio occidental basado en el síndrome andalusí y el cambio estratégico que los islamistas han tratado de llevar a cabo en los años 80, negándose a admitir que son musulmanes”.

Y también se trata de un temor distinto. “Una de las características más preocupantes son las Escuelas de Unificación del Islam, que muchos padrinos e intelectuales defienden”, dijo. “Estas escuelas unificadas tienen una importancia fundamental, ya que si se consigue superar las diferencias teológicas será inevitable que el islamismo se expanda”. En este sentido señaló que en “países delicados y frágiles” los islamistas se acercan al 40 por ciento de la población.

“Si Bin Laden consiguiera masa crítica conseguiría hacer caer el gobierno, lo que constituiría una catástrofe mundial”, afirmó. “Por eso, el planteamiento geopolítico consiste en empeñarnos en seguir tendiendo puentes, dando argumentos a los aliados para que los trasladen a la opinión pública y evitar la inestabilidad”.

Para Arístegui el escenario que se presenta es complejo y difícil. Es complicado construir una coalición, por lo que se habla más de acción concertada. “No estamos seguros de poder salvar amigos y aliados, y hay enormes presiones sociales; algunas flanqueando la acción conjunta (Egipto, Jordania…) Pro-estabilidad es la clave”, dijo.

También aludió a las excusas, escudos y justificaciones del terrorismo, como las que utilizara Sadam Hussein durante la Guerra del Golfo.”Pese a utilizar como excusa conflictos irreales las democracias debemos renunciar a solucionar conflictos reales como el conflicto árabe israelí. Por eso la actitud de Estados Unidos exigiendo la constitución de un estado palestino es tan impotante. Al día siguiente, Oshama Bin Laden y sus secuaces inventarían otras excusas”.

Se refirió a aspectos del terrorismo islámico como que “se equivocan quienes piensan en una conflicto Norte-sur, en injusticias y desigualdades” y destacó otros como “bases amplias y distintas con su propio peso; el síndrome andalusí, una colonización torpe y mal hecha; la falta de perspectiva económica (crisis) que tiene un paso distinto según los países; y la importación artificiosa — sin adaptación — del capitalismo a esos países del Islam.

“No podemos invertir un sistema democrático en países tribales”, dijo. “La clave es adaptar desde ellos y respetando; sin paternalismo. No permitirnos el lujo de juzgar sino construir bases”.

Gustavo Arístegui también afirmó que a partir de ahora habrá que disminuir la capacidad desestabilizadora, mejorar nuestra defensa y vivir de forma diferente, con riesgos, restricciones en cuanto a formas y comodidades. Y habrá que comprender que, antes del 11 de septiembre, el mundo ya venía cambiando. “Lo hacía desde 30 años atrás”.

“El mundo en que creíamos vivir no había existido y no queríamos darnos cuenta. Hemos estado poniendo parches calientes a la política exterior y todo aquello no tiene las claves”, terminó diciendo. “Habrá que repensar la arquitectura de la seguridad geopolítica y geoestratégica del mundo acorde a estas realidades”.

“El terrorismo es un fenómeno complejo que debe ser abordado de manera compleja; con una estrategia dimensional y diferencia de análisis, para que la lucha terrorista sea más eficaz”.

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